jueves, 9 de abril de 2020

Un sábado con mí amigo

Mí amigo, ese que me conoce hasta la sombra, quién hace temblar mis piernas, cuando su lengua juega en mi sexo...

El sábado nos vimos, fuimos a bailar y a tomarnos unas cervezas.

Entre baile y baile, nuestros cuerpos pedían más cercanía, más sudor y más caricias. Y las cervezas pues nos motivaron a más.

Decidimos irnos a un hotel y terninar lo que habíamos empezado. Sin embargo, yo no me aguantaba las ganas de devorarlo.

Cuando íbamos camino al hotel, mí mano se posó en su entrepiernas, abultada y deliciosa, como siempre.

Desabroche el botón y bajé el cierre... Ufff. Estaba empalmado. Tenía tantas ganas como yo.

No lo dudé... Mis manos sacaron su miembro, caliente, duro y con las primeras gotas de su líquido. Así lo masturbé un rato. Él jadeaba... Y yo pues LOCA por tenerlo en mí boca, en mí cuerpo.

Después de jugar con su pene en mis manos, desabroché mi cinturón de seguridad y me lancé de bruces a comérmelo todito... Que delicia su pene erecto y húmedo. Y más delicia era saber que él moría de nervios y excitación.

Sus manos ocupadas en el volante y las velocidades, me llevaron a desabrochar mi botón y bajar el cierre de mi short. Así podía también tocarme y excitarlo aún más.

Metí mí dedo índice y medio en su boca. Los mojó de su saliva y así los lleve a mí sexo. Las caricias de mis dedos me hacían gemir y balancear mis caderas.

Volví a dedicarle mí tiempo a él y mí boca, a su pene. Lo chupé, hambrienta de él. Tanto que sentí su mano empujar mí cabeza para que pudiera meter toda su carne en mí boca. Que rico sentir ese ahogo de su carne...

Me pidió que lo hiciera más rápido, que ya sentía que iba a acabar. Bajé mí cara lo más que podía, metí sus testículos en mí boca, los chupé, lamí, mordí suavemente, los halaba hacia mí. Sus piernas temblando me mataban... Volví a su carne, chupar, lamer, morder, chupar y chupar fue mí tarea, hasta que pude sentir como su leche tibia y abundante inundaba mí boca.

Hummm que delicia. Saboreé gota a gota y después, limpié con mi lengua todo su falo.

Después de tomar su leche y quedar necesitada, volví a mi asiento y me dediqué a mí, a mis senos y mí sexo.

Estaba tan mojada, con tantas ganas y necesidad de ser embestida... Que no hubo necesidad de mojar de nuevo mis dedos con saliva. Mis líquidos eran suficientes para eso y más.

Froté mí clitoris una y otra vez, en círculos intensos, acaricié mis labios de arriba abajo... Podía sentir mí humedad y el palpitar de mí sexo. Estaba mojada. Me masturbé frente a él y fue delicioso.

Llegamos al hotel y habían varios carros delante de nosotros. Como los vidrios son oscuros, bajé mi short y ropa interior por completo. Él me acariciaba mientras estábamos esperando avanzar.

Por fin, ya canceló la habitación y camino a ella, le dije que no aguantaba las ganas de tenerlo dentro de mi.

Estacionó su carro, se bajó de el y apenas abrió la puerta del copiloto para que yo saliera, le apreté su paquete y le pedí que lo hicieramos ahí mismo donde estábamos.

Sólo nos separaba de los demás un portón, con algunas rendijas donde podían vernos. Eso me excitaba.

Bajé del carro, me voltié, pegando mí pecho a la puerta del copiloto, halandolo hacia mi, recostando mí trasero desnudo en su bulto. Pidiendo entre jadeos me cogiera ahí mismo...

Sus manos recurrieron mí cuerpo, despojandome de mí blusa, dejándome en brasier y nada más. Recorría mí cuerpo apretando mis senos, bajando por mí cintura, caderas y nalgas... Las apretó y me dio un par de nalgadas... "Eres una niña traviesa" decía.

Besó mí espalda, bajó hasta llegar a la parte baja. Su lengua me recorrió por completo... Sus manos abrían mis nalgas para darle paso a su lengua. Su lengua jugo primeramente en mí cola, mientras sus dedos estaban en mí sexo,  húmedo y hambriento de él... Metía sus dedos en mí y frotaba mí clitoris. Mis piernas ya temblaban y aún no estaba dentro de mí.

Se levantó y sentí la cabeza de su pene en mí cola. Hummm, empujaba suave pero firme... Sus dedos seguían en mi sexo.

Entre jadeos le dije que así aún no. Que necesitaba urgente su carne en mí sexo.

Dejó mí trasero y de una embestida me llenó de él. ¡Que delicia su carne!

Me cogió con fu5erza, con deseos, desde atrás. Me dio de nalgadas...

Inclinada y agarrando mis tobillos lo sentía entrar y salir de mi.

Cada vez más fuertes sus embestidas. Y mis jadeos se convirtieron en pequeños gritos de placer. No me importó si me escuchaban en ese instante. Me importaba nuestro encuentro.

TMi amigo me voltea, se agacha y levanta mí pierna derecha, su boca se fue directo a mí sexo palpitante y jugoso, chupó y chupó mí clitoris... Su lengua entraba y salía de mí.

Se levantó y me tomó entre sus brazos, con mis piernas abiertas frente a él, me dejó caer en su tronco. Erecto, grueso, delicioso... Mis brazos aferrados a su espalda, a sus hombros y mí cadera en ir y venir, hacia que sintiera toda su carne. Que delicia. Así me tuvo hasta acabar. Sintió las ganas, me bajó y me pidió que acariciara y le ofreciera mis senos. Así lo hice.

Acaricié mis senos, sacándolos del sostén, apretaba mis pezones y los unía ofreciéndoselos... Hasta que pude sentir un chorro de semen tibio y espeso cayendo a mis pequeños senos. Así los seguí acariciando, con su leche tibia y dulce.

Besé su pene y lamí desde sus testículos hasta la cabeza...

Abrió la puerta de atrás del carro y sacó una chaqueta. La colocó en mis hombros, él arregló su pantalón y me invitó a pasar a la habitación...

Me tiró a la cama y siguió embelesado en mis senos, sín importarle sí aún tenía residuos de su semen. Lamió, chupó y mordió mis pechos.

Bajó por mí abdomen. Se dedico a lamer mí ombligo y mí pelvis. Bajó a mi sexo y me dio la mejor sesión de sexo oral de mí vida. Mis piernas temblaban...

El orgasmo llegó a mí sexo, a mi cuerpo... Acabé en su boca. Gracias a su boca, a su lengua y a sus dedos. Acabé en su boca dejando mí necesidad de él en los líquidos que brotaron de mí sexo. Mí sexo mojado llevaba su nombre y sus ganas.

Ésta vez no quiso penetrarme de inmediato. Me dejó gozar de su boca y de su lengua. Así esperó mi reposo, para volver a despertar mis ganas.

Otra vez su boca me poseía... Pero está vez con sus dedos abriendo paso en mí trasero. Mojando sus dedos en mis líquidos y llevándolos a mí ano, mientras me comía de nuevo el sexo. Escupió mí cola y huntaba su saliva en mí ano, hundiendo sus dedos...

Mis jadeos volvieron a hacerse muy sonoros... Mi cola se elevaba buscando más placer.

Me haló del cabello y voltea mí cara para ponerme su pene en mí boca. Lo chupé deliciosamente... Me pidió que lo dejará mojado con mí saliva... Así lo hice.

Pude notar el roce de su pene mojado de mí saliva entre mis nalgas. Abriendo paso al placer y al dolor, al dolor y al placer...

Poco a poco sentía como entraba su pene en mí apretado culo. Primero fue doloroso, pero aún así, yo quería más. Ya con su pene dentro de mí, y el placer se volvió dueño de mí cuerpo, movía mis caderas y acercaba mis nalgas a él, para que así el pudiera disfrutar más de mí culo y yo, más de su carne.

El entrar y salir de su carne en mí ano, me llevaba al borde de la locura, de una deliciosa y orgasmica locura.

Él estaba feliz, acariciando mí espalda, dándome nalgadas y llenando mí culo de su falo...

Pude sentir el cambio de sus embestidas. Se hicieron más fuertes y más rápidas. Claro, estaba a punto de acabar...

Sacó su pene y acabó en la parte baja de mí espalda y en mis nalgas. Después de ver mis nalgas bañadas de su semen, las acarició como si se tratara de una crema hidratante corporal. Llevó sus dedos que aún estaban mojados de su semen directo a mí boca, para que chupara uno a uno...

Después de eso, nos dimos un rico baño juntos y reposamos un rato abrazados y comiendonos a besos debajo de las sábanas...

Y sí, hubo más acción. La hubo.

Desempolvando relatos a medio escribir...

TuSexyBella
16/12/2015

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