Primeras parte
(Dedicado a un hombre que hizo de mi lo que soy ahora)...
Me enseñaste el valor del arte,
Trazaste líneas curvas y rectas,
Directas y punteadas,
Negras y coloradas...
Me enseñaste a valorarme,
Como tu musa y amiga,
Tu novia y amante.
Me enseñaste a reconocerme,
A reencontrarme con mí verdadero yo.
A disfrutar de las pasiones,
De mi cuerpo y sus emociones.
Borraste mi pasado,
Las malas enseñanzas,
Las malas experiencias,
Los malos tratos.
Hiciste de un amasijo de barro,
Una elaborada y hermosa vasija.
Hiciste de una mujer subvalorada,
A una mujer segura y amada
.
Tú, el gran artista,
Yo, el lienzo, el barro.
Tú, un hombre inteligente,
Yo, una mujer renovada.
Eres un gran artista con tu mente,
Con tus manos y tus labios.
(Dedicado a un hombre que hizo de mi lo que soy ahora)...
Me enseñaste el valor del arte,
Trazaste líneas curvas y rectas,
Directas y punteadas,
Negras y coloradas...
Me enseñaste a valorarme,
Como tu musa y amiga,
Tu novia y amante.
Me enseñaste a reconocerme,
A reencontrarme con mí verdadero yo.
A disfrutar de las pasiones,
De mi cuerpo y sus emociones.
Borraste mi pasado,
Las malas enseñanzas,
Las malas experiencias,
Los malos tratos.
Hiciste de un amasijo de barro,
Una elaborada y hermosa vasija.
Hiciste de una mujer subvalorada,
A una mujer segura y amada
.
Tú, el gran artista,
Yo, el lienzo, el barro.
Tú, un hombre inteligente,
Yo, una mujer renovada.
Eres un gran artista con tu mente,
Con tus manos y tus labios.
Segunda parte
(Él, cambió mí mente, mí cuerpo y mí alma)...
El tiempo unió nuestros caminos,
Selló con un beso nuestro tiempo juntos.
Se le hizo difícil el enamorarme,
Mucho más el disfrutarme.
El pasado me subutilizó,
Me desmoralizó.
Un egoísta del sexo y esquizofrenico del amor,
Muy mal me enseñó.
Él, con su forma de ser,
Con sus palabras y acciones,
Logró renovar mi vida.
Cada momento nuestro,
Cada instante a solas,
Él transformó mi días
Me enseñó a disfrutar a futuro,
Olvidar mí amargo pasado.
Nuestros encuentros, cada vez más sexuales,
Cada vez más reales.
Intensos, placenteros,
Llenos de placeres y aprendizajes.
Recuerdo como nuestros besos,
Se convertían en fuego.
Como nuestras caricias,
Transformaba nuestros cuerpos.
Cada instante a solas,
Era necesario para un encuentro.
Para amarnos por completo,
Para entregarnos en el sexo.
El roce de nuestra piel,
Despertaba el placer.
Nuestras miradas gritaban,
Nuestros deseos ganaban.
Recordar esos encuentros,
Me hacen querer retroceder el tiempo,
Tenerle frente a frente y disfrutar del momento.
Cuando fuiste mí, amigo
Mí amante y Maestro.
Me salvaste del abismo,
Me subiste del infierno al cielo...
Llevándome de la mano nuevamente al infierno,
Sólo para querernos,
Para saciar nuestras ganas,
Para sellar mis miedos.
Tercera parte
(Dedicado a ese hombre que cambio mi manera de ver y sentir el sexo).
Antes, el sexo para mí, no era un motor,
Incitante, necesario, placentero.
Antes, era un cumplido para él, (mí primera pareja).
Era un encuentro esporádico,
Una complacencia egoísta,
Un encuentro para satisfacer y no ser satisfecha.
Hasta que lo conocí a él, mi segunda pareja,
Él me enseñó del sexo, más que del amor.
Pero lo amé, mientras disfrutaba de eso.
Me enseñó el valor de la boca,
De las manos,
De los pies,
Del cuerpo entero.
De la mente poderosa...
Me enseñó a ser yo,
A ser libre,
A ser feliz,
A disfrutar.
A no depender de nadie...
Me enseñó a exigir,
A pedir lo que desee,
A pedir lo que necesite.
Lo que me excite...
Me enseñó a entregarme por completo,
A entregar mí alma,
Después mí cuerpo.
A disfrtar de cada entrega...
No fue fácil,
Venía yo con miedos,
Con malos ratos,
Malos recuerdos...
Fue paciente y sincero,
Fue dulce y severo.
Abrió más que mis piernas,
Mí mente y mí alma...
No.
No es un Dominante,
No es un Amo,
No es un Señor.
Es un Hombre,
Fue mí hombre,
El hombre.
El que me enseñó amar y gozar,
El que beso desde los dedos de mis pies,
Hasta mí cuero cabelludo, para que descubriera mí cuerpo,
Mis sitios de placer.
Él nunca me juró eternidad,
Nunca me dijo un para siempre,
Nunca quiso planificar.
Pero me enseñó a amar,
A gozar de mí,
A solas o acompañada...
Puedo llamarlo Maestro.
Cuarta parte
(Decirle adiós fue difícil, aunque no murió, jamás habrá otro encuentro..)
Cuando nos despedimos,
Parte de mí estaba destruida,
Pero la otra parte,
Él la había reconstruido.
Separarme de quién había hecho de mí otra mujer,
De quién me había enseñado a quererme,
A sentirme y valorarme,
Fue difícil.
Acostumbrarme a otra piel,
A otras ideologías en la cama.
Después de volar,
Nadie quiere aterrizar...
Fueron motivos personales,
Fue de mutuo acuerdo.
Fueron tiempos difíciles,
Fue el desligarme de quién quise estar siempre amarrada...
Hoy después de tantos años separados,
Entiendo lo pasado,
Entiendo sus decisiones,
Pero no deja de dolerme su ausencia...
No deja de dolerme el que no esté,
El que no sea él quién me haga gozar y me goce.
El que no sean sus manos las que me toquen...
Pero soy feliz por su felicidad,
Por sus logros,
Por sus metas alcanzadas,
Por los avances que ha dado,
Por sus ascensos en el trabajo,
Por su sonrisa,
Por su vida,
Por haber sido su alumna,
Su amasijo de barro,
Su lienzo en blanco...
Si hizo o no una obra maestra,
No me importa.
Me importa es que me enseñó a valorarme,
A sentirme, a disfrutarme,
A tocarme y gozarme...
Me importa,
Que pasé de ser usada,
A ser amada.
De conformista,
A exigente.
De dama decente ante la gente,
A la puta más caliente...
Mí artista,
Mí amante,
Mí mejor recuerdo,
Mis mejores instantes,
Mí maestro del sexo,
Mí recuerdo constante...
Que siempre te vaya bien deseo,
Que sepan tratarte,
Que nunca pierdas el deseo.
TuSexyBella
Desempolvando viejos escritos.
Diciembre 2015
(Él, cambió mí mente, mí cuerpo y mí alma)...
El tiempo unió nuestros caminos,
Selló con un beso nuestro tiempo juntos.
Se le hizo difícil el enamorarme,
Mucho más el disfrutarme.
El pasado me subutilizó,
Me desmoralizó.
Un egoísta del sexo y esquizofrenico del amor,
Muy mal me enseñó.
Él, con su forma de ser,
Con sus palabras y acciones,
Logró renovar mi vida.
Cada momento nuestro,
Cada instante a solas,
Él transformó mi días
Me enseñó a disfrutar a futuro,
Olvidar mí amargo pasado.
Nuestros encuentros, cada vez más sexuales,
Cada vez más reales.
Intensos, placenteros,
Llenos de placeres y aprendizajes.
Recuerdo como nuestros besos,
Se convertían en fuego.
Como nuestras caricias,
Transformaba nuestros cuerpos.
Cada instante a solas,
Era necesario para un encuentro.
Para amarnos por completo,
Para entregarnos en el sexo.
El roce de nuestra piel,
Despertaba el placer.
Nuestras miradas gritaban,
Nuestros deseos ganaban.
Recordar esos encuentros,
Me hacen querer retroceder el tiempo,
Tenerle frente a frente y disfrutar del momento.
Cuando fuiste mí, amigo
Mí amante y Maestro.
Me salvaste del abismo,
Me subiste del infierno al cielo...
Llevándome de la mano nuevamente al infierno,
Sólo para querernos,
Para saciar nuestras ganas,
Para sellar mis miedos.
Tercera parte
(Dedicado a ese hombre que cambio mi manera de ver y sentir el sexo).
Antes, el sexo para mí, no era un motor,
Incitante, necesario, placentero.
Antes, era un cumplido para él, (mí primera pareja).
Era un encuentro esporádico,
Una complacencia egoísta,
Un encuentro para satisfacer y no ser satisfecha.
Hasta que lo conocí a él, mi segunda pareja,
Él me enseñó del sexo, más que del amor.
Pero lo amé, mientras disfrutaba de eso.
Me enseñó el valor de la boca,
De las manos,
De los pies,
Del cuerpo entero.
De la mente poderosa...
Me enseñó a ser yo,
A ser libre,
A ser feliz,
A disfrutar.
A no depender de nadie...
Me enseñó a exigir,
A pedir lo que desee,
A pedir lo que necesite.
Lo que me excite...
Me enseñó a entregarme por completo,
A entregar mí alma,
Después mí cuerpo.
A disfrtar de cada entrega...
No fue fácil,
Venía yo con miedos,
Con malos ratos,
Malos recuerdos...
Fue paciente y sincero,
Fue dulce y severo.
Abrió más que mis piernas,
Mí mente y mí alma...
No.
No es un Dominante,
No es un Amo,
No es un Señor.
Es un Hombre,
Fue mí hombre,
El hombre.
El que me enseñó amar y gozar,
El que beso desde los dedos de mis pies,
Hasta mí cuero cabelludo, para que descubriera mí cuerpo,
Mis sitios de placer.
Él nunca me juró eternidad,
Nunca me dijo un para siempre,
Nunca quiso planificar.
Pero me enseñó a amar,
A gozar de mí,
A solas o acompañada...
Puedo llamarlo Maestro.
Cuarta parte
(Decirle adiós fue difícil, aunque no murió, jamás habrá otro encuentro..)
Cuando nos despedimos,
Parte de mí estaba destruida,
Pero la otra parte,
Él la había reconstruido.
Separarme de quién había hecho de mí otra mujer,
De quién me había enseñado a quererme,
A sentirme y valorarme,
Fue difícil.
Acostumbrarme a otra piel,
A otras ideologías en la cama.
Después de volar,
Nadie quiere aterrizar...
Fueron motivos personales,
Fue de mutuo acuerdo.
Fueron tiempos difíciles,
Fue el desligarme de quién quise estar siempre amarrada...
Hoy después de tantos años separados,
Entiendo lo pasado,
Entiendo sus decisiones,
Pero no deja de dolerme su ausencia...
No deja de dolerme el que no esté,
El que no sea él quién me haga gozar y me goce.
El que no sean sus manos las que me toquen...
Pero soy feliz por su felicidad,
Por sus logros,
Por sus metas alcanzadas,
Por los avances que ha dado,
Por sus ascensos en el trabajo,
Por su sonrisa,
Por su vida,
Por haber sido su alumna,
Su amasijo de barro,
Su lienzo en blanco...
Si hizo o no una obra maestra,
No me importa.
Me importa es que me enseñó a valorarme,
A sentirme, a disfrutarme,
A tocarme y gozarme...
Me importa,
Que pasé de ser usada,
A ser amada.
De conformista,
A exigente.
De dama decente ante la gente,
A la puta más caliente...
Mí artista,
Mí amante,
Mí mejor recuerdo,
Mis mejores instantes,
Mí maestro del sexo,
Mí recuerdo constante...
Que siempre te vaya bien deseo,
Que sepan tratarte,
Que nunca pierdas el deseo.
TuSexyBella
Desempolvando viejos escritos.
Diciembre 2015
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