Mi imaginación
vuela
Hay días que
amanezco apasionada, fogosa y con ganas de quedarme en casa con una buena y
deliciosa compañía. Días que el roce de mis manos, de un saludo de alguien que
me interese y hasta el apretar mis piernas contra una silla pueden provocar
sensaciones en mí entrepiernas. Pueden hacer palpitar mi sexo... Sensaciones
lujuriosas, llenas de deseo, de calor y humedad, de ganas de ser tocada,
poseída y embestida por el placer sexual y carnal del amor, del sexo en pleno.
Esos días de
fuerzas sexuales, me gusta acompañarlos con canciones que sean más música que
voz, esas eróticas que te erizan la piel, que te hacen volar bien alto la
imaginación y te visualiza bailando en la mejor de las tarimas privadas de un
hotel dando placer visual a tu acompañante.
Todas esas cosas
que pasan por mi mente, llegan justo a la zona sur de mi sexo, llenándola de
humedad deseosa, de jugos hambrientos de placer, ansiosos por ser absorbidos
por una boca juguetona, una lengua intrépida y unos labios carnosos. Jugos que
brotan para juntarse con un trozo de carne, fuerte, dura, suave y también
húmeda. Jugos que desean ser mezclados con el resultado del placer masculino y
ser aún más abundantes.
Cuando amanezco
así, mis senos se notan más grandes, un poco esponjosos y con mis pezones siempre
erectos, esperando quizás una mordida o un pellizco para hacerme gemir; ese
roce de la tela de mi sujetador, me hace notar lo paraditos que están.
Hummm, sí, si
que necesito esa caricia, esa mordida y esos besos en mis pechos. Que hayan
sido primero en mi cuello y hombros, que me hayan dado esa corriente eléctrica
en todo el medio de mi espalda, esa corriente que va o viene desde el cerebro
hasta el sexo, o viceversa... Pero que explota las ganas.
En mis días
ansiosos de sexo cierro mis ojos e imagino manos acariciando mi cuerpo,
masajeando mi piel e insistiendo en el roce intencional pero discreto con mis
zonas erógenas. Dedos pellizcando mis pezones, uno entrando en mi boca,
obligándome lo chupe y saboree, uno en mis adentros, llenos de mis jugos,
entrando y saliendo de mi, acariciando mi clítoris, levantando suavemente la
piel de encima para frotarme mejor y así, hacerme gemir y mojar aún más, un
dedito travieso entre mis nalgas, dentro de mi ano, haciéndome ver y sentir que
no es tan malo y doloroso por ahí, sino, todo lo contrario, haciéndome gemir
por su entrada a un lugar que siempre había sido prohibido para todos, o al
menos para casi todos.
Imagino bocas
besando mi cuerpo, lenguas enredadas a la mía, otras recorriéndome por
completa, dejando hilos brillantes de saliva, hidratando mi cuerpo, lubricando
mi sexo... Una lengua rígida y en punta entrando y saliendo de mi vagina,
moviendo mi clítoris... Una lengua muy mojada en mi hoyito casi prohibido,
sabía que me encantaba el color negro, pero no tanto como los besos de ese
tono. Ya veo porque he cambiado de parecer..
Y mi mayor y
deliciosa imaginación, sexos varoniles, fuertes, firmes, viriles, carnosos y
jugosos necesitándome, deseándome, o yo necesitando y deseando de ellos. De su
textura, suavidad, humedad, dureza, de esas gotas presemiales que me encanta
sentirlas en mis manos y saborearlas en mi boca, en ambas bocas, todas mis
bocas...
Imagino un pene
entrando y saliendo de mi boca, llegando al fondo de mi garganta, siendo
absorbido por mis labios, recorrido por mi lengua, apretado suavemente por mis
dientes, hummm que delicia comer y saborear un delicioso manjar.
Uno en cada una
de mis manos, acariciándolos, apretándolos, sintiéndolos míos, sólo míos, para
mi, para mis ganas y mis deseos, mis necesidades y ansiedades... Subiendo y
bajando mis manos, apretándolos y sintiendo las venas que brotan a su largo, el
elixir que sale de su punta, que me ayuda a lubricarlos para no maltratarlos,
subo y bajo, algunas veces suaves, otras más fuerte, a veces lento para sentir
cada centímetro de esa deliciosa y jugosa carne y otras rápido para ver esos
ojos brillar de placer, de satisfacción...
Me encanta
imaginar así... Todos para mi, para mi deseo...
Un pene entre
mis pequeños senos, acariciándolos y rozando mis pezones, mojándolos con las
deliciosas gotas de semen...
Viene mi
imaginación más jugosa...
Uno delicioso en
mi sexo, acariciando mi clítoris, mezclando mis jugos con los suyos y
recorriendo mi sexo así, mojando mi clítoris, mis labios, para después
introducirse dentro, muy dentro, ahogando mi sexo con su carne, con su trozo de
placer...
Otro el más
delicado, pero no por eso menos fuerte y viril, atrás, en ese templo que antes
no abría sus puertas a nadie, o a casi nadie... Uno entra y sale de mí culito,
apretadito, casi virgen, casi inocente, pero no tanto... Ohhh, es una sensación
difícil de explicar, un dolor placentero, que te impulsa a más, aunque duela,
que te hace gozar, gemir, amar, ansiar...
Mi imaginación
vuela, alto, muy alto, choca entre las nubes y hace que derrame gotas de jugos
sexuales. Que ansíe presencia más allá que mis dedos.
El resultado de
tanto imaginar, es verme bañada en semen, delicioso, jugoso, dulce, cremoso y
lleno de placer. Ver mi boca y mi rostro llenos de tibia y dulce leche,
saboreando cada gota; sentir mis senos bañados, mojados y siguen siendo
masajeados; el palpitar de mi sexo inundado, botando la mezcla de ganas y de
lujuria por mis piernas, mi culito gustosamente saciado, un poco adolorido, y
también deliciosamente bañado del jugo del placer... Elixir masculino...
Me gusta
imaginar, me gusta que mi imaginación vuele y se eche a andar, que ande por ese
espacio sexual y liberal... Donde mis deseos son órdenes, donde de tanto
fantasear mi sexo conoce la humedad, las palpitaciones y el deseo de ser
satisfecho, deseado, necesitado y usado. Acariciado, besado, chupado, mordido,
saboreado, penetrado por una lengua, por unos dedos traviesos y por un jugoso,
delicioso y bien formado pene tibio, suave, dulce, y bien jugoso lleno de esa leche tibia que tanto me gusta, que tanto
deseo, necesito y ansio...
Y tú, también
echas a volar tus fantasías? Cuéntame cómo lo haces!!!
Tu Sexy Bella
No hay comentarios.:
Publicar un comentario