viernes, 6 de septiembre de 2013

Mi historia en el gimnasio

Mi historia en el gimnasio

Desde que llegué al gimnasio me sentía un poco incómoda, cosa normal en todos cuando llegamos nuevos a algún sitio. Al igual es algo normal el ver a todos los presentes en el sitio, detallar sus comportamientos, hacer el reconocimiento de rostros, y el momento incluso se presta hasta para hacer prejuicios sacando apresuradas conclusiones de la personalidad de cada uno de los que están en el lugar.

Detallo las caras con una mirada muy disimulada, veo amabilidad, confianza, humor, carisma y también veo prepotencia, orgullo, vanidad. Sin embargo, me agrada la gente que veo. Pero al fondo de gym veo a alguien que me deja impresionada...

No sé, si sea mi adicción al chocolate, mis gustos a los colores tierra, o ese volumen muscular y sexual que nos venden la televisión y las culturas en los hombres de piel oscura. Siempre ha habido una atracción misteriosa, empírica y de nacimiento por aquellas personas de piel canela, esa piel oscura de tono achocolatado, gustoso y aromático como el mismo cacao. Fruta de dioses, de historia y ancestros; y porqué no puede ser un moreno, el manjar de una diosa?

Quien me llama la atención es un hombre joven, apuesto, bañado en sudor y de músculos pronunciados, su piel brilla de tanto sudor, las gotas corren por su frente, por sus brazos. La verdad en el instante en que lo vi, pasaron  tantos pensamientos por mi mente... Me vi aferrada a esa espalda escultural clavando mis uñas y jadeando al ladito de su oído, agarrada de esos brazos fuertes, bañada en ese sudor, recorriendo su cuerpo con mis besos, fue tanta la atracción y el deseo que despertó en mí que hasta sentí el salobre de su piel sudada en mis labios...

Han pasado dos meses y no dejo de imaginarme las mismas escenas cada vez que lo veo, incluso unas más eróticas con él. Por ejemplo, el verme alzada en sus brazos cuando hagamos el amor frente al espejo de la habitación de algún hotel, y pueda yo saciarme de él en persona y no sólo de verlo e imaginarlo. Que me suba y baje para así penetrarme, sería una forma de ejercitar esos brazos que me fascinan, que deseo me dominen y hasta me azoten en algún posible encuentro.

Oh bien puede ejercitar su lengua en mi cuerpo, recorriéndome completita y jugando en mis adentros, en mi clítoris, haciendo giros en el, para darme placer; para prepararme para más, para lo que él desee hacer con mi necesidad de querer explorarlo... De tenerlo conmigo.

Ese hombre de color tiene una mirada limpia, hasta me he avergonzado cuando me descubre mirándolo, mirándolo de forma extasiada y lujuriosa... Tiene una sonrisa que hechiza, cuando brota de sus labios se le ilumina el rostro y sin querer sale una pequeña de la comisura de mis labios, debo ser discreta, hay mucha gente y muchos espejos, todos se comunican entre sí, y lo que haga uno, todos pueden ver si están atentos a los cristales. Sus labios están enmarcados en una barba limpia y bien estilizada, en mi país le llaman a ese estilo “candado”.

Su comportamiento ha sido muy normal, aparenta ser un hombre tranquilo, dedicado a sus ejercicios y comprometido con su entrenamiento, hay días que anda contento, extrovertido, conversador y juguetón con todos en el gimnasio, animando a la gente a que cumpla sus rutinas de ejercicios, o burlándose indirectamente de la flojera, desgano y falta de compromiso como él lo da a entender de otros. Otros días es bastante callado, dedicado de lleno a su entrenamiento, puedo decir que anda malhumorado en esos días de silencio.

Waooo quedo impresionada de la cantidad de kilos que puede levantar en brazos y piernas... He sacado la cuenta y puede cargar tres veces mi peso o más en piernas y dos veces y un poco más en brazos... Por eso es fácil imaginarse una rutina de sexo muy activa a su lado... Moviéndome de un lado a otro con facilidad... Espero que con destreza, seducción, placer y mucho erotismo...

En ese comportamiento compartido entre carisma y seriedad, he logrado que nos saludemos con beso en las mejillas al llegar e irnos... Algunos días él llega y saluda, otros me toca a mí hacerlo, depende quién llegue primero.

La verdad muero por mover un ladito la cara y poder rozar sus labios, probar su sudor, esa saliva que ansío se mezcle con la mía, se deslice por mi cuello, baje a mis senos, recorra mi abdomen jugando en mi obligó y llegue a mi zona sur, a lubricar mi sexo y mi culito, antes, durante y después de tenerlo dentro de mí.

He pensado tantas veces cómo será en la intimidad, cómo será con las mujeres en el sexo. La verdad la atracción es tan diferente que a pesar de desearlo y desear más allá, mucho más allá que un saludo, que no logro engranar mis ideas de fantasía y deseo.

Espero darle un poco de tiempo al tiempo y  ver que se va dando poco a poco. Aunque quiero algo carnal con ese hombre, hay un no sé qué, que me acelera el pulso y los latidos del corazón, algo más allá del deseo y el hambre que tengo de él, de su carne. Hay un susto de enamoramiento e ilusión.

No, no puede ser, es muy pronto para decir eso, pero es muy, pero muy similar lo que siento, lo que siento por él, por su cercanía…

Pd.: Espero poder vivir un poco más allá de un saludo con él y poder brindarles una segunda y quién sabe cuántas partes más de este escrito…

Tu Sexy Bella

No hay comentarios.:

Publicar un comentario