Debo confesar que ni el tiempo, ni la distancia han logrado que deje de pensar en ti y en nuestra libre forma de necesitarnos y complacernos...
Anoche fuiste el último pensamiento de mí día, y un no sé qué, me robó un suspiro, y el deseo de estar contigo se hizo presente... No hubo distancia que te alejara de mí.
Tuve necesidad de ti, de tus caricias y mis manos se creyeron perfectamente la mentira de que eran las tuyas.
Necesitaba acariciar mí cuerpo y saciar a medias mis ganas de ti...
En la oscuridad de mí habitación y con la lluvia como fondo musical, me desnudé por completo, para ti, para mí. Me hiciste tuya en la distancia y mí cama fue testigo...
Con mí respiración agitada y evitando un ruido indiscreto, empezaron tus manos, las mías, a recorrer mí piel, mí cuerpo desnudo, despierto y atento.
Cerraba los ojos para imaginarte, para sentirte cerca de mí.
Acariciaste mí cara, mis hombros, mí torso, bajaste y rosaste mis senos, subiste nuevamente para detenerte en ellos, para sentirlos y estimularlos, jugaste con mis pezones, los cuales te llevaste a la boca, para ponerlos en punta...
Quise imaginarte en ropa interior, subido sobre mí, recostando tu sexo erecto en el mío húmedo y ansioso de tu carne. Así.. Así te imaginaba jugando y comiendote mis pecho.
De repente tus manos bajaron por mí torso, aferrandose a mis caderas, a mis nalgas... Pegandome con firmeza hacia ti. Acariciaste mis piernas.
Mis muslos se abrían dándote paso a mí sexo... Acariciaste mis muslos y tus manos, a través de las mías, desesperadas... Recorrieron mí sexo... Estaba húmedo, mojado por ti.
Acaricié cada centímetro, deteniendome justo donde el placer invadía mis sentidos...
Estimulé mí clitoris con la humedad de mí sexo. Mis ojos cerrados veían tus manos en el, haciendo círculos, alternado con tu lengua y tu boca experta...
Mí cuerpo convulsionaba, mis caderas subían buscando más presión... Mí mente te veía a ti... Masturbandome con tus dedos y llevándome al cielo con tu boca... Tu boca. Más que en pensamientos, cuanto deseo tu boca.
Mis manos no dieron tiempo de poder imaginarte llenándome de ti, embestiendome, llenándome de tu carne y acabando en mí boca todo tu semen...
Tuve un orgasmo y quedé medianamente complacida, deseando más de ti, aún con la lluvia de fondo y mí respiración agitada.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario