jueves, 5 de junio de 2014

Más que compañeros de trabajo

Más que compañeros de trabajo

Como siempre llegué temprano a mi oficina, enciendo mí pc, abro la prensa para hojear los títulos del día, decido preparar un te para terminar de abrir los ojos...

Recibo una llamada.

Es él. El hombre de mi trabajo que me encanta y apasiona; el que huele a gloria, quien besa deliciosamente, abraza apretadito y hace el amor con cariño y travesuras.

Sólo nos separan unas paredes acartonadas y unos 50 pasos en el pasillo.

Me pide que vaya a su oficina para saludar y conversar un rato. Cosa que me encanta hacer porque nos desahogamos y nos despedimos de esas cargas agotadoras del día a día.

Lo que comenzó como una sana amistad, un encuentro de compañeros de trabajo, un te en la mañana, una compañía de almuerzo; terminó con mis piernas abiertas en su escritorio y su lengua recorriendo mi sexo; continúo él sentado en su silla y yo sentándome en su grueso pene y como jinete experta subiendo y bajando de él; yo apoyada en sus archivos mientras él separa mis nalgas para penetrarme desde atrás...

Que rico. Me encanta visitar su oficina. Me gusta ser su amiga, su compañera de labores, su aventura de oficina y su amante de ocasiones. Al abrir la puerta de su oficina mi sentido del olfato se divierte, se excita por el delicioso perfume que usa, desde entrar a su oficina soy poseída por el deseo y el placer de sentir y que me sienta, es que con sólo respirar el delicioso olor de su perfume me provoca devorar todo su cuerpo.

Nuestros encuentros comienzan con un saludo de besos en las mejillas, somos compañeros de trabajo para los ojos de todos. Me siento en sus piernas y me apodero de su boca, mi lengua se enredada a la suya, nuestros dientes aprisionan nuestros labios y las manos viajan... Vuela, aterrizan, se deslizan por todo nuestros cuerpos. Las mías por sus anchos hombros y espalda, por sus brazos, su pecho, abdomen, acaricio su cara y paso mi lengua por la comisura de sus labios. Ya mis manos han bajado a su cremallera y han palpado un bulto crecido dispuesto a hacerme gozar. Sin tocarme, sé y siento la humedad de mi sexo, sé que si posa sus dedos ahí han de resbalar.

Él desabotona mi blusa y deja mis pechos libre del sujetador para hacerlos presa de su boca, su lengua y sus dientes. También ha desabotonado mi pantalón y ya una de sus manos va camino a mi sexo... Nuestros besos se llenan de pequeños jadeos y de sonrisas picaras... De caricias, apretones y deseo.

Me levanto de sus piernas y me siento sobre su escritorio. Él sigue jugando con mis senos y mi sexo ya bastante mojado y agitado. Mis pantalones en mis tobillos al igual que mi ropa interior. Los suyos en proceso de quitárselos. Ya mostrando esa deliciosa, gruesa, gustosa y jugosa carne de primera.

Sí, jugosa, amo sus excitaciones, porque son notorias con sus líquidos en la cabeza de su pene. Me deja chupar cada centímetro de su piel y probar de esas primeras gotas del elixir del sexo que tanto me satisfacen.

Me recuesta a su escritorio, abre mis piernas y acerca su boca a mi sexo, le da un beso a mi clítoris, lo lame con suavidad y recorre cada parte de mi mojada vagina, le pido un beso con sabor a mi sexo...

Hummm me gusta saborearme en su boca, en su lengua. Sentir el olor de mi sexo mientras nos besamos, respiro y me inspiro, me excita…

Baja de nuevo a mi sexo y lleva su mano a su pene.

Se está masturbando mientras me hace sexo oral...

Estoy agitada, el ver eso me pone a mil.

Me excita mucho más de lo que ya estoy... No puedo más y le pido que me de lo que ansío... Le pido eso que me mata y a la vez me hace vivir, le pido que me coja ya, sin contemplación, sin miedo, sin límites...

Me besa nuevamente con sus labios llenos de mis jugos... Mientras saboreo mi sexo, siento su presencia en mi sexo, entrando poco a poco con su cabeza mojada llena de deseos.

Hummm... Si, por fin está dentro de mí.

Ahora dándome más fuerte y más profundo. Ahogo mis ganas de gemir, de gritar, para evitar sospechas de lo que vivimos en esa oficina. No queremos lleguen y nos sorprendan.

Ohhh... Es tan difícil quedarse en silencio. Quiero pedirle más... Más... Y más... Pero con mi voz en un ahogo, llena de jadeos, llenas de esas palabrotas que no son aptas para el lugar.

Sus dedos juegan en mi clítoris mientras sigue con las penetraciones...

Ohhh... Que rico. Ahhh...

Que fácil llegan los orgasmos a mi cuerpo cuando estamos juntos. Puedo tener varios de ellos en un sólo encuentro.

Se detiene saca su pene y lo acerca a mi boca. Lo devoro con ansias, con deseo...
Se dirige a mi sexo y su lengua hace piruetas en mí clítoris...

Vuelve a penetrar mi sexo, bombea con más fuerza, con más rapidez... Me dice que va a correrse y que desea hacerlo en mi boca y que me trague todo.

Él sabe mí adicción por el sexo oral y por el semen. Así que mientras se satisface él, sabe que me satisface a mí también.

Comienzo a chupar su pene, jalándolo, subiendo y bajando mi mano, bordeándolo con mis labios, apretándolo con mis dedos y disfrutando del momento, del placer...

Aprieta mi cabeza con fuerza hacia él, llenando mi boca de su carne, para completar al final con toda su tibia y dulce  leche... No desperdicio ni una gota de su semen. Me tomo todo muy obediente. Y dejo su piel limpiecita...

Que delicia ver su cara de satisfacción... Que delicia haber quedado gustosa y llena de él.
Nos vestimos rápidamente, nos damos un beso…

Empezamos nuestras labores diarias... Satisfechos y llenos de placer.

Con ganas de repetir tantas veces podamos, pero con responsabilidades que atender y mucha gente que puede sospechar de nuestras aventuras laborales y causar problemas en nuestras vidas fuera de la empresa.


Mientras tanto disfruto de nuestros encuentros, de nuestras escapadas, de esos momentos encerradas a solas con él.

Tu Sexy Bella

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